Acompañados por la Diócesis de Socorro y San Gil y, particularmente, por Monseñor José Leonardo Gómez Serna.

Por unanimidad el jurado decidió otorgarle al Pueblo Soberano de Mogotes, en el departamento de Santander, el primer Premio Nacional de Paz, como ejemplo de una auténtica cultura de paz.

En 1997 después de la toma del ELN, los 11.500 habitantes de este municipio del departamento de Santander aplicaron la dinámica de la participación ciudadana y se declararon en Asamblea Constituyente; eligieron un nuevo alcalde, diseñaron en consenso un Plan de Desarrollo que se ajustara a las necesidades de la comunidad e iniciaron un proceso de veeduría ciudadana de la gestión pública. Desde entonces el municipio ha funcionado en forma de cabildo abierto, y en completa transparencia.

Así mismo, a pesar de los intentos de incursiones de guerrilla y autodefensas, los mogotanos han mantenido su territorio neutral e impenetrable de los actores del conflicto armado. Trabajan por su soberanía, por la solución pacífica de los conflictos, el acatamiento de los derechos humanos y de las leyes, edificando una auténtica cultura de paz, organizada democrática y participativamente.